TEMPORADA ALTA IMPREVISIBLE E INCIERTA

ANTONI TARABINI

 

El pasado 24 de mayo fui invitado a participar en un Foro Turístico organizado por la revista Preferente, con la presencia y participación cualificada del empresariado turístico. El clímax dominante era una clara y comprensible preocupación relativa a la actividad y rentabilidad de la Temporada Alta Turística 2.019, debido a la reactivación de destinos alternativos en el Mediterráneo con ofertas de precios a la baja y unos desvíos de vuelos de compañías aéreas relevantes.

Compartí la mesa redonda, “Impuestos en época de recesión”, con Juan Molas (presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), y Javier Vich (presidente de la Asociación de Hoteles de Palma de Mallorca (ASHPAMA). El debate se centró básicamente en el Impuesto Turístico (la denominada ecotasa). Pero el debate fue un diálogo de sordos, entre otras razones porque no coincidíamos en calificar el momento económico como una “época de recesión” tal como se definía en el título del panel.

Intenté centrar el debate, sin éxito, sustituyendo el término “recesión” por el de “decrecimiento”. No es un juego de palabras. Existe recesión cuando la tasa de variación anual del PIB es negativa durante dos trimestres consecutivos; disminuyendo sensiblemente el consumo, la inversión y aumentando el desempleo. Según mi parecer, y no sólo mío, no es nuestro caso. En cambio el decrecimiento económico implica una disminución de actividad y de rentabilidad, pero no significa que hayan caído en barrena aunque pueden necesitar reformas estructurales. Este, según parecer mi parecer y el de expertos economistas, es nuestro caso. El debate fue intenso y concluyó con escasos consensos. Pero, me resulto relativamente confortante al comprobar que el clima era mucho más positivo y compartido en los pasillos y los corrillos.

Todo lo expuesto viene a cuento porque, por pura coincidencia, tal Forum coincidía con el fin de la tabulación de los resultados de campo de la investigación anual realizada por la Fundació Gadeso, relativa a las perspectivas empresariales (Alojamientos y Oferta Complementaria) de la Temporada Alta Turística recién inaugurada. Se puede acceder a tal investigación en Quaderns Gadeso nº 369, “Mallorca. Temporada Alta 2019: Males perspectives” (www.gadeso.org). Reproduzco los resultados más significativos. La rentabilidad empresarial prevista, tanto en Alojamientos Turísticos (-10,3) como en la oferta complementaria (-11), es negativa. La actividad disminuye un 15%, los precios un 11%, y los costes aumentan un 6%. Por su parte, un 45,5% de los empresarios turísticos se muestran inquietos e indecisos de cómo afrontar los difíciles retos a los que habrá que hacer frente.

¿Cómo interpretar tales resultados? Procedemos de unas anteriores Temporadas Altas con una actividad en torno al 90%, concentrada en los meses “tipo” con unos precios adecuados que permitían una rentabilidad empresarial alta, que posibilitaba crear empleo (poco estable) y hacer frente al aumento de los costes salariales (Convenio y Salario Mínimo). La nostalgia de anteriores temporadas no es buena consejera. Posiblemente puede resultar “cuasi imposible” retornar a aquellas circunstancias. De hecho se está ampliando la temporada alta, y en la denominada temporada media-baja se están consiguiendo índices satisfactorios de visitantes. Habrá que enraizar la actividad en periodos más amplios de los clásicos seis meses. La rentabilidad empresarial y social (empleo estable) deberá basarse en una actividad sostenida y sostenible con productos diversificados e innovadores, que posibiliten unos precios adecuados.

Frente a las malas perspectivas, otro factor positivo a considerar, a presente y a futuro, es la importante inversión privada que se ha realizado en gran parte de nuestra planta hotelera. Es un valor añadido que puede mejorar nuestra oferta y diversificar nuestro producto, así como mejorar nuestra competitividad. Mejora y diversificación que debería también llegar a la denominada oferta complementaria.

No sufrimos una recesión económica; pero si un decrecimiento de la actividad y de sus réditos. Tenemos los mimbres, ahora se trata de ponerse a la tarea. 

 

(*) Publicado en Diario de Mallorca

 

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