SI SÁNCHEZ E IGLESIAS CEDEN ALGO MÁS, PUEDE HABER ACUERDO

PSOE y Unidas Podemos entran en una nueva dinámica de menor beligerancia mutua, pero aún pesa mucho la posibilidad de nuevas elecciones. Sánchez ofrece a Podemos altas responsabilidades en instituciones del Estado

 

El fin de semana pasado, transcurridas 18 semanas desde las elecciones generales del pasado 28 de abril y a poco más de tres semanas de que se convoquen de nuevo elecciones si antes no se logra una investidura presidencial, crecía la impresión entre los dirigentes de las dos principales formaciones políticas directamente afectadas —PSOE y Unidas Podemos (UP)— de que, salvo gran sorpresa de última hora, el 23 de septiembre seríamos convocados para que el próximo 10 de noviembre pasemos de nuevo por las urnas. Este martes, tras la presentación por parte de Pedro Sánchez de su propuesta de acuerdo programático a UP, las tornas empezaban a cambiar. Aún hay mucho escepticismo y pesimismo en las dos partes, muchas sombras, pero se empiezan a ver también algunas luces que indicarían la posibilidad de un acuerdo.

El jueves pasado, 29 de agosto, el presidente en funciones se decía "esperanzado" en que el programa "progresista" que ultimaba su equipo convencería a Pablo Iglesias para que UP aceptara un acuerdo programático sin entrar en el Gobierno. Pero ese mismo jueves, Iglesias insistía en sus posiciones: o entraba su formación en el Ejecutivo o no habría apoyo a la investidura. El domingo, en una entrevista en El País, Sánchez insistía también en las suyas: acuerdo programático y un Gobierno "coherente", o sea, sin ministerios ni vicepresidencia alguna para la formación morada. La contestación de Iglesias —un tuit con un video del combate de boxeo por el título mundial de los pesos pesados disputado en 1974 en Zaire entre Muhammad Alí (ex Cassius Clay) y George Foreman— podía interpretarse de muchas maneras, pero en ningún caso como un cambio de opinión sobre la suya del jueves anterior.

Este martes, tanto en el planteamiento de Sánchez como en la reacción de Iglesias sí se advierten algunas novedades. En el primero, unas medidas que incluyen muchas de las que ha abanderado Unidas Podemos, su disposición a cederle a UP algunas "responsabilidades capitales" en "órganos e instituciones del Estado que no estén supeditadas al Consejo de Ministros" y unos mecanismos mixtos de control entre los dos partidos que vigilen de modo exhaustivo que durante la legislatura se cumple lo que se acuerde. En el segundo, ese "algunas medidas suenan bien" que ha dicho sobre las propuestas y ese tomarse tiempo para estudiarlas y no rechazarlas de plano nada más ser propuestas. No son unos grandes pasos ni de uno ni de otro, pero por algo se empieza siempre el camino.

Si dos no se pegan si uno no quiere, también es muy improbable que dos enfrentados —y cargados ambos de desconfianzas hacia el otro, como se han ocupado de recordarnos los dos— no acuerden nada si no es bajando el nivel de beligerancia primero y cediendo algo ambos y a la vez después. Este martes, parece que los púgiles —sea quien sea Alí y sea quien sea Foreman— han dejado de sacudirse golpes, y se han abierto algunas puertas al menos a la negociación y la cesión mutua.

Hay, además, una constante a la que, en estos últimos cuatro meses de mucha tensión, quizás no se le ha dado la importancia que tiene. Pese a la idea generalizada de que ambos están enrocados en sus respectivas posiciones, ambos, Sánchez e Iglesias, ya han cedido anteriormente, y varias veces, en las 18 semanas largas transcurridas desde las elecciones.

Iglesias lo hizo en julio, al renunciar a formar él parte del Gobierno de coalición que pedía, y lo volvió a hacer la semana pasada, cuando dijo que ahora aceptaría —con poco más— la oferta de una vicepresidencia y tres ministerios que el PSOE le hizo a UP en julio.

Sánchez ha cedido también, y varias veces. Lo relataba él mismo en la citada entrevista del domingo pasado. "Desde el 28 de abril, el Partido Socialista ha hecho cinco ofertas a Unidas Podemos. Ellos, solo una, un Gobierno de coalición. Nosotros propusimos un Gobierno en solitario con apoyo externo, un Gobierno de cooperación, un Gobierno con independientes reconocidos de la órbita de Unidas Podemos y un Gobierno de coalición, que fue desestimado por el partido del señor Iglesias".

La de este martes habría que contabilizarla, por tanto, como la sexta oferta del PSOE. Es muy improbable que Iglesias la acepte tal cual, pero crece la impresión de que, con algunas nuevas cesiones por las dos partes, podría haber un acuerdo. Aunque en ambas formaciones aún son cautos. La hipótesis de desacuerdo y de nuevas elecciones aún es la dominante entre los consultados de una y otra parte.

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