RAJOY, “TOCADO”, PERO TODAVÍA NO “HUNDIDO”.

Antoni Tarabini

Anteayer todo eran alegrías. Rajoy había conseguido una importante victoria que le permitía mirar “su” futuro con cierto optimismo, a pesar de tener mil y una asignaturas sin resolver. Pero la sentencia de Gürtel deja al PP y a Rajoy sin argumentos ni margen político. La Audiencia Nacional ha considerado probada la existencia de “un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional” forjado por el Partido Popular y la red encabezada por Francisco Correa; la existencia de la caja B del partido; ha negado credibilidad al testimonio del presidente Rajoy; y ha condenado a 29 de los 37 acusados a altas penas de cárcel: 51 años en el caso de Correa y 33 en el del tesorero Luis Bárcenas, que asume también una multa de 44 millones. Su esposa, Rosalía Iglesias, afrontará 15 años de prisión.

La sentencia vacía el poder del presidente del Gobierno, que debería ser capaz de reconocer, no ya el daño y el robo causado a la sociedad que gobernaba, sino el vaciamiento de los pilares sobre los que lo sigue haciendo. Esta sentencia deja a Rajoy en una posición incompatible con la autoridad política y moral que se requiere para el ejercicio de su cargo. De momento su reacción es la habitual: son hechos aislados del pasado, mientras confían (¡una vez más!) en que la tormenta amaine.

Los demás partidos no han tardado en reaccionar. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha dejado en el aire su acuerdo de investidura con el PP, que, vistos los hechos, no puede limitarse al habitual “pastureo”. Podemos quiere una moción de censura y pasa el balón a los socialistas. El PSOE ha convocado una Ejecutiva “extraordinaria” para analizar la situación con el resultado del registro en el Congreso de una moción de censura contra Rajoy. Y nos queda por ver la postura de Ciudadanos

 Pero también se mueve Bruselas, pocas horas antes de conocer la sentencia, la Comisión Europea hizo públicas las últimas recomendaciones país por país y en las de España, como no podía ser de otra manera, aparece una mención expresa a este tema. No hace una recomendación concreta sobre el mismo, pero sí advierte de que sigue habiendo muchos problemas de corrupción en España. La advertencia supone un buen tirón de orejas en uno de los momentos más bajos de Mariano Rajoy. La sentencia no solo supone la condena del Partido Popular, sino que también pone en duda la declaración del presidente del Gobierno sobre la caja B al asegurar que no es verosímil.

Las cosas se están poniendo realmente feas para el PP a un año de las próximas elecciones.  “Tocado” está. “Hundido” está por ver.

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