OPINIONES (1/2)

MIGUEL ÁNGEL FERRER

 

Tengo que decir, como primera providencia, que no soy el Oráculo de Delfos, y que ni mucho menos creo serlo. Ni tan siquiera me creo uno de los innumerables augures pasados y presentes que se dedican a pontificar sobre cualquier tema. Soy, simplemente, un observador que se dedica a contemplar los acontecimientos, y los pasa por el filtro de sus conocimientos, sacando unas conclusiones más o menos acertadas, y que se atreve a plasmarlas por escrito.

Bajo las premisas expuestas en el párrafo anterior, creo que C’s se equivoca de medio a medio. Quiero insistir en que es mi opinión, que puede ser acertada o errada, que esta opinión no pretendo que tenga más valor que otras. Pero, como escribo en mi blog, y las opiniones son libres, al menos por ahora, voy a exponer en qué me baso para formular esta afirmación.

C’s nació, o, más bien, evolucionó, con un discurso con vocación de ser un partido transversal, bajo unos postulados de liberalismo económico, y quizás de la acepción social de esta palabra, además de la económica. Con la intención, ya que así lo manifestaban en sus mensajes, de aglutinar a los ciudadanos hartos de la corrupción, viniera de donde viniera, y en el que se sintieran representadas todas las sensibilidades no extremistas. Las encuestas demostraron que era un partido con una fuerte aceptación social, a pesar de que en las votaciones no alcanzaron las expectativas previstas.

Entonces ¿En qué se equivocan? En su radicalización, en su nacionalismo centralista extremo, y, sobre todo, en la elección de socios políticos.

Pero no hablemos, por ahora, de su posición tras las recientes elecciones de Andalucía. Vayamos a unas fechas anteriores. Ellos, que se presentaban como adalides de la limpieza y de la honestidad, hacen unos pactos inexplicables. En La C.A. de Madrid dan su apoyo para que puedan gobernar al PP, partido inmerso en incontables escándalos económicos en esa Comunidad.  En la C.A. de Valencia, a pesar de no alcanzar el Gobierno, sellan también con el mismo partido unos acuerdos que les permiten ostentar diferentes aéreas de poder, no importándoles, al parecer, el rosario de causas judiciales en las que está implicado el PP de Valencia.

Pero, no nos equivoquemos, sus socios, hasta esos momentos, eran únicamente el PP. En la C.A. de Andalucía, con su actitud, permitieron y propiciaron que gobernase el P(SO)E, a pesar de estar, supuestamente, implicado en el caso de los ERE’s.

¿Puede explicar alguien de forma coherente esta política de alianzas?

¿Puede explicar alguien de forma comprensible cómo casa su mensaje de limpieza y honestidad con su elección de socios?

Como el tema de los supuestos errores da para mucho más, pero no quiero aburrir innecesariamente a los lectores, continuare en una próxima semana.

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