NUEVOS RETOS, NUEVAS POLITICAS

 

ANTONI TARABINI

 

Después de la Moción de Censura, con la retirada de Mariano Rajoy de la vida política y Pedro Sánchez gobernando aunque sea en minoría, se ha creado un nuevo climax social y político. Rajoy y el PP fue derrotado no sólo por la grave corrupción que afecta incluso a las instituciones (incluido el mismo partido popular) sino también por un hartazgo de una parte relevante de la ciudadanía (incluidos votantes del PP) ante la falta de voluntad y capacidad de abordar los graves problemas que afectan a la vida cotidiana. Los socialistas no lo tienen fácil. Pero los nuevos retos ahí están. Reformas profundas que deben emprenderse desde el gobierno, desde los partidos de la oposición y desde la sociedad civil.

La sociedad, no sólo la española, está inmersa en una serie de cambios rápidos y profundos que condicionan nuestro presente y nuestro futuro.  Si pretendemos vivir y convivir con una cierta calidad de vida tenemos que hacer frente a una serie de retos que afectan básicamente a dos ámbitos de actuación. En el primero las reformas en el ámbito socioeconómico deben posibilitar que los buenos datos macroeconómicos (poscrisis) se conviertan en progreso socioeconómico que revierta en el bienestar de la ciudadanía En el segundo ámbito las reformas deben afectar a nuestras estructuras políticas derivadas de la Constitución del 78 y del consiguiente Estado de las Autonomías .

 

Tales reformas estructurales deben reconducir, entre otras, las reglas de juego que articulan nuestro mercado laboral, las que rigen el obsoleto e injusto sistema de pensiones, las que recuperen la accesibilidad y calidad en los sistemas públicos de educación/ sanidad y de los servicios sociales. Y suma y sigue. Un recentísimo informe de la Comisión Europea cuestiona la eficiencia del sistema español de prestaciones sociales y nos ubica entre los países que menos ayudan a las rentas bajas. Bruselas vuelve a la carga. Y esta vez no es por el incumplimiento de las metas de déficit público. Ahora hay una nueva agenda social sobre la mesa. Todavía existen muchas heridas que restañar fruto de la crisis. El crecimiento ayuda a sanearlas. Pero el crecimiento también hace más patente la desigualdad: mientras que los trabajadores cualificados mejoran sus condiciones laborales, los poco formados ven como el amplio número de parados sigue presionando a la baja sobre sus salarios. La nueva agenda europea que impulsa la Comisión busca asegurar el reparto de la prosperidad y, por ende, atajar los populismos. Así surge una nueva exigencia europea, una nueva vara de medir distinta del déficit o la deuda. Y según esta, España vuelve a ser un alumno rezagado.

Aún reconociendo una mejora en la macroeconomía y en la creación de empleo, siguen sin ser satisfactorias las condiciones de empleabilidad (salarios, estabilidad y calidad del empleo). El Convenio Colectivo Hostelería puede marcar una  “tendencia” en materia salarial que afecte a otros subsectores tales como comercio, transporte turístico, lavanderias, limpieza…Pero queda  pendiente profundizar un replanteamiento serio y coherente de las actuales condiciones de trabajo  (temporalidad/precariedad, a tiempo parcial) que supongan  un empleo estable con cargas y modos de trabajo racionales. Tales retos, que implican un cambio de modelo productivo, incluye necesariamente (no sólo, pero también) modificaciones (las actuales mayorías parlamentarias impedirían una revocación) serias y coherentes de la vigente Reforma.

Los pensionistas siguen perdiendo capacidad adquisitiva y se nos advierte sibilinamente que el futuro pasa por los Planes Privados. Lo urgente es huir de ocurrencia y convocar el denominado Pacto de Toledo donde plantear una reforma seria del sistema.

Otra reforma imprescindible es una Ley educativa consensuada política y socialmente.Hubo un intento de Pacto en 2.010 liderada por el entonces Ministro de Educación, Angel Gabilondo. Misión imposible ante la imposibilidad (¡valga la redundancia!) de encontrar unos mínimos denominadores en los que fundamentar un Pacto Educativo estable. La última la LOMCE, aprobada en 2.013 con los votos del PP y sin el consenso de la comunidad educativa.

Suma y sigue. Tales retos exigen nuevas políticas y nuevos políticos.

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