NO QUIERO SER AVESTRUZ.

JUDES MORENO

 

 

Dicen que los avestruces ante el peligro esconden la cabeza en el suelo. No sé si es verdad o tan solo pura fábula; he visto avestruces que atacan muy fieramente. Sea lo que sea no quiero esconder la cabeza y desentenderme de lo que pasa en esta sociedad y en este país en el que vivo.

No quiero esconderme detrás de los periódicos, ni delante del televisor, tampoco de la radio. Ni tan siquiera detrás de los políticos, ni de sus partidos, ni delos sindicatos. Tampoco detrás de las pancartas ni de las manifestaciones, ni delante de los policías, jueces, ni de nadie. No quiero ser avestruz que se esconde.

Quisiera ser un avestruz que se defienda, y atacara si hiciera falta. Atacar por atacar es tan estúpido como esconder la cabeza. Plantar cara a veces es peligroso, no porque te la puedan romper, sino porque si la plantas pudiera ser que te salieran raíces y te quedaras inútilmente plantado e inmovilizado, sin futuro, sin avanzar.

Pero no quisiera ser un avestruz solitario, porque también sería inútil mi lucha, mi esfuerzo, porque somos animales sociales, gregarios en el buen sentido de la palabra. Por eso tengo que buscar, y encontrar gente, personas con las que sintonicemos y actuemos conjuntamente comprometidos, para que se nos e oiga y nos tengan en cuenta.

En estos tiempos que vivimos estas relaciones grupales no pueden ser estables, ni duraderas; sino transitorias y por “proyectos” u “objetivos”. ¿Qué pasa con los partidos políticos? Se apoltronan, se anquilosan, se corrompen, se pudren. Viven del cuento, de las subvenciones, de los cargos oficiales. De ello hacen su “oficio con beneficio”

Así como las personas tenemos distintas sensibilidades, también tenemos variados intereses, según lo cual deberíamos pertenecer y formar parte de diferentes colectivos o asociaciones: culturales, deportivas, de ocio, de usuarios, de consumidores, etc. Todo ello de acuerdo con nuestras inquietudes, ideas u objetivos.

Todo menos esconder la cabeza o luchar en solitario. Tenemos que espabilarnos y no dejarnos adormecer por los estaños intereses de aquellos que no nos reconocen como personas pensantes y “sintientes”, sino objetos a atrapar bajo sus garras opresoras e interesadas.

No perdamos de vista los acontecimientos que estos días nos envuelven y aprendamos con otros a reaccionar como personas responsables. No seamos robots ni avestruces.

 

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