Los lobos de la…

MIGUEL ÁNGEL FERRER

 

 

Creo recordar que existe un refrán castellano que dice: “Los lobos de la misma manada no se muerden”, pero, si es fruto de mi mala menoría, debería de haberlo.

Para no llamar a engaño desde el primer momento, no me voy a referir a esa caterva de bípedos que se hacen llamar la manada,  ni a todas las despreciables criaturas que los justifican, e, incluso, los jalean. Creo que se les está dedicando más atención de la que merecen, así como también creo que su lugar debería ser otro distinto que la libertad, aunque sea provisional.

Esta vez quiero utilizar la expresión en un sentido figurado para hacer referencia a ideologías políticas iguales, pero que se hacen llamar con nombres diferentes, e, incluso, amagan alguna dentellada, pero que jamás llegan a pasar a mayores. No es su intención hacer sangre en el rival. No aspiran a cambiar la estructura general del grupo, su entorno, o sus fines. Buscan solo ser los líderes que marcará su situación dentro del grupo para estar mejor situados a la hora de repartirse el botín, o los despojos.

En esta ocasión, me voy a referir a C’s para hablar de un caso de actualidad, pero sería intercambiable el protagonista principal en casos similares.

El caso de RTVE es sangrante. Su degradación informativa ha llegado a límites extremos: se han vetado informaciones; las tertulias son monocolores; la pluralidad brilla por su ausencia; y han conseguido que varios presentadores y presentadoras secunden la iniciativa de los “viernes negros” Todo ello arrasando, en base a la mayoría absoluta, el estatuto de la televisión pública vigente en la época de Rodríguez Zapatero, que, junto con el último periodo de Suárez, han sido  los oasis de pluralidad l en el ente público.

C’s, que clama por la regeneración total en todos los ámbitos de la vida pública, ha dejado pasar una oportunidad de oro para sumarse a ella, apuntalando la simonía del PP. Ha preferido elegir la unidad de clase a cualquier atisbo de regeneración de la información. Es cierto que su formación no hubiese sido la que hubiese logrado imponer a su presunto candidato, sin que hubiese sido imprescindible para aceptar e investir a un nuevo presidente. Así, ha quedado alineada con la postura tendenciosa y falaz que ha mantenido, y mantiene, el PP en temas de (des)información.

Han dejado de lado la posibilidad de de ser uno de los artífices de la regeneración de la recuperación de la información, para pasar a ser la muleta en la que se apoya la parte más tendenciosa y ruin del uso de los servicios públicos para sus impuros usos partidistas.

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