ESPAÑA NO ES UN BULO

SION GELABERT

 

La utilización y propagación de las Fake News en el panorama político español tiene un objetivo claro y contundente, desviar la atención de lo que es o debería ser la política real.

Sus fundamentos son claros, la propagación de noticias altisonantes dirigidas a sectores concretos de la población y apoyados en la incapacidad, bien por ignorancia, bien por desgana o bien por interés, de contrastar dichas informaciones, las cuales calan entre la población por lo simplista de las mismas. Basándose, en muchas ocasiones, en el uso de imágenes de actos o sucesos, reales o inventados, ocurridos en cualquier lugar los cuales se hacen pasar por locales.

Es tradicional en España el uso de un único medio para informarse, bien sea el informativo de tal o cual cadena, un periódico concreto o una emisora de radio y, más recientemente, en las redes sociales.

Las fake news siguen un camino unidireccional y se propagan cual virus por esa misma incapacidad de contrarrestar la información que se recibe. Si se la adorna convenientemente y se sabe a quién dirigirla, ya se tendrá adelantado gran parte del trabajo de viralización de la noticia.

Es cierto que mucha gente contrarresta la información, la desmiente y refuta los datos con datos y hechos con hechos, pero no es suficiente, dado que hay un elemento más que no es posible pasar por alto.

En las redes, las personas estructuran, gustos y contactos en función de sus afinidades, rara vez se podrá ver un grupo de personas con grandes diferencias ideológicas debatiendo con datos contrastados. Las redes no suelen funcionar así. Por regla general cuando alguien lanza una fake new la dirige a quién sabe que le dará total credibilidad o hará como si tal cosa fuera cierta. La convertirá en pseudodogma y la compartirá con su “lista” de amigos, los cuales suelen ser personas que piensan de la misma manera que aquella que ha compartido la fake new. Y así sucesivamente. Dado que los contactos entre sectores ideológicos son casi inexistentes, la fake new se extenderá cual raíz de árbol inundando las redes de indignación, sin que nadie del otro bando la pueda contrarrestrar o desmentir, hasta que el daño ya esté hecho, máxime si esa noticia termina en manos de algún medio de comunicación interesado en que ese mismo bulo se extienda aún más.

Esto ha convertido el escenario político español en un circo. No se debaten ideas, no se debate sobre tal o cual política…lo que debería ser ha sido desterrado por un espectáculo bochornoso en el que los políticos se dedican a desmentirse unos a otros, noticias y hechos que unos atribuyen a los otros, y viceversa y que en pocas ocasiones se ajustan a la realidad. El uno por el otro y la casa sin barrer, la población viviendo el sueño de los engañados creyendo que todos son demonios menos los suyos, generándose crispación y una brecha social que ni mil millones de verdades demostradas podrán rellenar.

Así las cosas, el Parlamento español y el ruedo de la política española parece más el plató de Sálvame de Luxe, en el cual se hace uso de rumores, pseudoverdades y mentiras como si de armas de destrucción masiva del adversario se tratara, que la platea desde la cual se dirige un país, se buscan soluciones a los problemas reales de los ciudadanos y se establecen las bases y las normas según las cuales se debe regir nuestra sociedad.

Nos guste o no España es real, no un bulo.

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