ESPAÑA DESIGUAL.

JUDES MORENO

 

 

 

Cada día desconfío más de los historiadores, a quienes les pido disculpas si mis palabras les puede ofender. Mi desconfianza nace por su no imparcialidad al ofrecernos conclusiones que, basándose en hechos probados e irrefutables, ellas son opinables.

Narrar un hecho, un acontecimiento, pasado en otros tiempos y en otras circunstancias resulta difícil y complicado. Otros lo presentarán de diferente manera y sus análisis les llevarán a otras conclusiones divergentes.

La historia se debería escribir hacia atrás. Desde el presente, hic et nunc, hasta encontrarnos con el momento que queremos historiar. Y deshacer el camino recorrido hasta llegar otra vez al hic et nunc. Y encontraremos tantos caminos como historiadores.

Todo este galimatías es para hablar de España y del mosaico de naciones, regiones y demás pueblos que en la actualidad la integran. Mil, dos mil, tres mil y más opiniones y rotundas afirmaciones encontraremos al respecto. Pobre piel de toro y adyacentes, todos son recosidos, remiendos, parches, pedazos mal cosidos…

Cuantas tiranteces, desconfianzas entre comunidades autónomas, entre provincias y entre pueblos y/o capitales. Somos orgullosamente poco solidarios con nuestros vecinos y con el conjunto de los españoles. Tanto que algunos dirán “yo no soy español, yo soy…”

Si nos situamos en el aquí y ahora de esta afirmación y recorremos hacia atrás su historia personal y la de su familia y la de su entorno geográfico-social, descubriremos muchas confluencias con otras personas que piensan distinto y que están integrados en esa misma o en otras comunidades autónomas   que constituyen este rompecabezas llamado España. Y todos ellos tienen los mismos derechos y deberes por ser ciudadanos del mismo ente político integrado en la Comunidad Europea.

Soy europeo porque soy español, soy español porque soy gallego, vasco, andaluz, aragonés, canario, catalán, extremeño, navarro, valenciano, etc. Cada cual, con su acento, historia, cultura, peculiaridades (incluso dentro de su propia autonomía).

España es desigual, las autonomías son desiguales, sus ciudadanos también; aunque algunos pretendan ser más desiguales que otros y estar por encima de todos.

Igual desigualdad para todos por igual.

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