¡Enhorabuena! (o no)!

MIGUEL ÁNGEL FERRER

 

Ya tiene nueva Presidenta el Partido Popular y a poco que se recupere dicho partido en las encuestas merced a  la vuelta a la unidad tradicional y se acaben los roces producidos tangencialmente en el ardor de la campaña. No me queda ni la menor duda, de que puede ser la primera mujer Presidenta del Estado Español.

Para que sea proclamada, solo falta un pequeño detalle técnico, pero que estoy seguro  estará ya solventado de antemano. Se necesita oficializar el nombramiento como nueva Presidenta una vez le hayan elegido los compromisarios en el próximo congreso. Una simple formalidad necesaria para cumplir con lo especificado en los estatutos del partido.

¿Acaso representó algún problema que la voluntad del Sr. Fraga  propusiese al Sr. Hernández Mancha y  que tras la  brillante gestión de este dimitiera y el mismo Sr Fraga propusiese al Sr. Aznar que también resulto elegido sin ninguna discrepancia?

El  Sr. Aznar, subió al Olimpo de la Presidencia del Gobierno  del Estado Español. En la que se mantuvo, por voluntad propia, solo dos legislaturas, rodeado de sus ministros, muchos de los cuales han sido ilustres visitantes de los más floridos juzgados españoles.

Sintiendo que ya había otorgado más de su persona de lo que merecíamos los españoles, nos regalo en su magnanimidad un sucesor: El Sr. Rajoy. Que nos ha gobernado como españoles y mucho españoles y además por  nuestra condición de tales, como europeos. Tras varias circunstancias ajenas a su conocimiento,  alguien le mostrase la puerta de salida de Moncloa. Tras su sorpresa de encontrar la dichosa puerta,  decidió que eso de Registrar estaba muy bien: tranquilo, con un horario que le permitiría compaginar su actividad con sus  aficiones y por ende bien pagado. Abandonó lo que hasta entonces había sido su hábitat y recaló en un pueblo alicantino

Por modestia  y confiado en la democracia interna de su partido no designo como era uso y costumbre en el partido, a un continuador de su labor.

Ante esta situación se decidió organizar unas primarias para la elección del nuevo máximo dirigente.

Pero no unas primarias entre dos candidatos  como los zarrapastrosos de Podemos, que rompen el partido, o entre tres como los “quiero y no puedo” de los socialistas. El PP  las realizó a lo grande,  con seis candidatos. Ya se sabe, cuantos más candidatos más unión en el partido.

 Se decidió realizar un proceso mixto,  de  elección directa por parte de los afiliados y posteriormente, la votación definitiva que deberán realizar los  compromisarios entre los dos ganadores, o dicho de otra manera, entre el ganador y el primero de los perdedores. Repasada la historia de las anteriores presidencias, ahora solo queda esperar la proclamación por aplastante mayoría o incluso por  unanimidad a la ganadora.

Otra cosa sería de una total incoherencia en un  partido que siempre se ha caracterizado por su tesonera defensa de que gobierne el partido más votado, llegando incluso a promover un estado de opinión para que se promulgara una ley en ese sentido. Tildando además reiteradamente de: “coalición de perdedores que obtiene en los despachos lo que no obtienen en las urnas”  a cualquier tipo de alianza que no incluya al que haya obtenido más votos en la consulta electoral.

¿Sería imaginable en ese partido que los perdedores de esas primarias se unieran en los despachos para evitar que lo presidiese la ganadora?

Así que Dña. Soraya Sáez de Santamaría enhorabuena por su presidencia (o no)

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