EL ESTADO DE LOS CIUDADANOS DIGITALES

JESÚS MANUEL GRANADO

 

El mes pasado, en The New Yorker, se publicó un artículo de Nausicaa Renner titulado: How Social Media Shapes Our Identity. En él la autora abordaba la influencia de las redes sociales en la construcción de la experiencia vital de los usuarios. Aunque cada vez más se habla sobre cómo las redes sociales influyen en diferentes elementos de nuestras sociedad, no muy a menudo se trata su grado de profundidad de forma individualizada. Renner con su artículo destaca cómo los perfiles digitales que creamos en las redes, terminan por darnos forma ellos a nosotros.

 

La manera de acercar nuestro mundo a los demás en las redes, está determinada de una carga emocional que le otorga significado. Fotografías, vídeos, o stories implican su necesaria contextualización mediante un pié de foto, o un texto aclaratorio. De esta manera la realidad es compartimentada y explicada a través del canal de la red social, que permite su figuración ante los ojos de los demás. Nos encontramos ante una realidad enlatada que, previamente a haber sido puesto al alcance del gran público, ha sido diseñada. La cuestión a grandes rasgos, nos muestra que las redes sociales nos ofrecen una visión estrictamente determinada del mundo en el que vivimos. Artículos como el nombrado sondean las consecuencias de vivir en una época, en la que cada momento vivido puede guardarse como una recuerdo para la eternidad. Una consecuencia de ello es la configuración de los muros personales, como sucede en Facebook o Instagram, en los que se van almacenando recuerdos del usuario a lo largo del tiempo. Un vistazo rápido a estos muros permite revisar nuestra actividad vital en los últimos años, a través de fotos, vídeos, publicaciones, o comentarios. Todo un recopilatorio de información que ayuda al usuario a recordar su pasado. Es ahí cuando la función de recuerdo de las publicaciones antiguas, ejerce sobre el autor el mismo efecto que ejerció sobre el público el día que se hizo. Acceder a la realidad dentro de un marco acotado produce que cuando el autor vuelve al recuerdo, tenga acceso a la misma información que cualquier espectador que la vio en su día. Excepto en el caso de que recordemos todos los detalles que no fueron captados a la hora de hacer la publicación, la información que extraigamos de ella ahora será determinada por la forma en la que elaboramos la misma. De ese modo la realidad diseñada que mostramos el primer día, acontecerá una dato determinante en la veracidad del hecho. Una verdad que dará por válida nuestro entorno e incluso nosotros mismos. Así nuestro pasado se construirá a partir de cómo lo contamos en su momento.

 

El desarrollo de la tecnología ha democratizado Internet. En la actualidad cualquier persona dispone de dispositivos móviles con acceso a la red. Tener un perfil en las redes sociales se ha convertido en una norma no escrita que determina las relaciones humanas. Muy a menudo cuando alguien que acaban de presentarnos, no está presente en el mundo digital, este suele ser objeto de desconfianza. Esta relación causal que establecemos está implementada en nuestras relaciones, como lo está el hecho inconsciente de buscar a alguien que acabamos de conocer en la red. Los perfiles sociales determinan quienes somos, y para el gobierno de EEUU determinan incluso si una persona puede o no entrar en el país, con intención de establecerse. La era Trump será recordada por los excesos verbales y materiales del showman que ocupa la Casa Blanca, pero también por ser la primera Administración que investiga la huella digital de quién tiene pensado trasladarse indefinidamente a su país. Las redes sociales, como en estos casos, acontecen factores de presión social. Aunque uno quiera escapar de ellas y seguir en el anonimato, esto puede volverse en su contra dependiendo de la situación en la que se encuentre. No son pocas las empresas que valoran contratar a un empleado dependiendo de las publicaciones que hace sus perfiles digitales. Si uno desea ganarse la confianza del gobierno de los EEUU deberá tener cuidado con lo que publica. Así como si lo que se quiere es tener éxito en las relaciones con los demás, quizá debamos pensar en construir un perfil digital público y amigable.

 

¿En que pensaría Immanuel Kant, cuando teorizaba sobre el concepto de publicidad en su famoso texto: Sobre la paz perpetua? Para el filósofo prusiano la publicidad era entendida como un elemento clave de las sociedades liberales y democráticas. La publicidad en su caso no debe ser entendida como en un flyer de un restaurante de comida rápida en nuestro buzón. Para el filósofo la publicidad era un requisito, que debían tener los ciudadanos de un Estado, basado en la libertad, al obrar. Según su teoría si una persona obraba de buena fe, sus intenciones podrían ser siempre expuestas en público, sin necesidad de que a su autor le supusiera un problema. Por el contrario, si obraba en contra del derecho de los demás, era cuando el requisito de la publicidad no podía hallarse en su acción. Comunicarla al gran público supondría un problema para con el derecho vigente. Conspiración, complot, sabotaje, o cualquier otra violación de la ley dada por el Estado liberal, carecía de dicho requisito. La publicidad acontecía una virtud, que diferenciaba el Estado libre del absolutista. En las democracias el gobierno debería ser capaz de manifestar sus intenciones al legislar, de lo contrario quizá estas no fueran en beneficio del interés general. Atendiendo al carácter universalista de Kant, pensaba que del mismo modo los ciudadanos debían poder atenerse a este principio. Un ciudadano modélico del Estado, cumpliría la ley, por lo que obraría en beneficio de todos. Sus acciones serían de buena fe, y podrían ser expuestas ante el público si fuera necesario. En nuestra era, la esfera pública alcanza cada vez más superficie a la esfera privada. Tal fenómeno a menudo favorece que se conozcan intereses del mundo privado que se relacionan negativamente con el público. Podríamos decir que estamos ante una era de democratización que cumpliría las expectativas del sueño kantiano. A pesar de ello deberíamos tener en cuenta si todo el uso que se hace de las tecnologías que conectan a las personas es el correcto. Deberíamos considerar si la publicidad, que nos proporcionan las redes sociales, nos aporta más libertad, o por el contrario hace que el balance se incline por el control de la sociedad.

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