BALEARS, CAMINAMOS HACIA UNA SOCIEDAD DESIGUAL.

ANTONI TARABINI

 

Según el recién publicado Informe FOESSA, ratificado por Caritas, Balears es la tercera comunidad con mayor riesgo de exclusión social por la baja calidad del empleo y el mantenimiento de los elevados precios de la vivienda, tanto en propiedad como en alquiler ¿Cómo explicar tal situación mientras lideramos el crecimiento económico y de empleo del país? Hoy la recuperación económica y del empleo, aún en su versión precaria, ha conseguido reducir la exclusión pero no la erosión en el ámbito de los derechos. Hemos logrado reducir el espacio de la exclusión, pero se mantiene por encima del existente en el año 2007.

La sociedad, también en nuestra Comunidad, comienza a partirse en dos grandes bloques, a ser más desigual. Por un lado, se encuentran los que no sufrieron la crisis, y que han reforzado sus posiciones de bienestar en un sistema cada vez más excluyente. Donde la clave del éxito, y para muchos de la supervivencia, se encuentra solamente en el propio esfuerzo, en la individualidad, sin tener en cuenta el origen, las oportunidades, los elementos estructurales y demás aspectos que nos permiten estar incluidos en nuestra sociedad. Por otra parte, los que sufrieron la crisis, incluidas las clases medias, y que una vez superada “oficialmente” siguen inestables e inseguros, en riesgo de exclusión.

Una parte importante del empeoramiento de la exclusión social se explica por los bajos salarios. Cada vez tenemos más trabajadores pobres, con empleos de bajos salarios y contratos intermitentes de corta duración. Según el INE el salario balear durante el primer trimestre de este año está por debajo de la media española. La retribución media de las islas se sitúa en 1.771 euros brutos mensuales un 5,5% por debajo del estatal, después de haber cerrado el 2018 ligeramente por encima. La media en el sector servicios es de 1.782,2 euros lo que le coloca “sólo” en un 2,3% por debajo de la española; mientras en construcción es de 1655,7% , un 5,1% inferior.  Sin duda se ha creado empleo pero, aunque haya aumentado sensiblemente el número de fijos discontinuos, sigue dominando la inestabilidad laboral (temporalidad/precariedad).

Tales realidades, acompañadas de unos precios de alquiler fuera de control, visualizan la dificultad real de acceder a una vivienda digna con alquileres accesibles, incluidos los desahucios. Los ciudadanos de Baleares destinan de media el 41,7 % de su salario mensual al pago del alquiler, según InfoJobs y Fotocasa, un porcentaje cerca de ocho puntos superior a la media registrada en el país. Las dificultades para acceder a la vivienda, los bajos salarios y la precariedad laboral son los principales enemigos de la cohesión social. Así queda reflejado en el libro recién publicado  “Cohesió Social i Qualitat de Vida a  les Illes Baleares” (Fundació Gadeso), donde se analizan y evalúan los indicadores referidos a las condiciones de vida y a las percepciones de los ciudadanos. Los problemas de vivienda aparecen como el objeto de máxima preocupación y también de máxima insatisfacción en todas las Islas. A esto se añade la precariedad del mercado laboral, máxima preocupación entre los ciudadanos (62,8%), sobre todo entre los jóvenes (77%). En nuestra generación después de finalizar se tenía trabajo estable garantizado. Nuestros hijos viven otras circunstancias, preocupados por una la falta de expectativas y un futuro incierto.

No puede existir una cohesión sin una real igualdad de oportunidades de acceso a unos razonables índices de bienestar, a un trabajo estable y a una vivienda digna. La actual situación de inseguridad e incertidumbre no sólo afecta a la cohesión social, sino también a la calidad de vida de la ciudadanía balear que, como el resto del Estado, afronta una crisis estructural que se prolonga más allá de la crisis económica. Caminamos hacia una desigualdad estructural. "Sufrimos problemas fruto de una coyuntura, pero que son estructurales”.

Los poderes públicos recién estrenados deben liderar y afrontar las imprescindibles reformas estructurales que garanticen un desarrollo económico y social sostenido y sostenible.

 

(*) Publicado en Diario de Mallorca

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