La inaplazable renovación del PP

 

EDITORIAL, EL MUNDO

 

 

Tras el éxito de la moción de censura que ha aupado a Pedro Sánchez a La Moncloa, el PP se ha visto abocado a digerir el trago amargo de pasar a la oposición de forma súbita. Tanto la cúpula del PP como sus cuadros intermedios siguen conmocionados por una operación política que les ha dejado fuera del Gobierno a menos de un año de las elecciones autonómicas y municipales. Una vez superada esta fase, la dirección popular haría bien en impulsar el proceso necesario para acometer una profunda renovación de sus líderes y sus estructuras. No basta con aferrarse a un discurso crítico contra el nuevo Ejecutivo. No basta con recuperar un tono de firme oposición. Mariano Rajoy tiene el compromiso y la responsabilidad de pilotar un proceso interno que permita un rearme político e ideológico del PP. La tarea urgente para este partido es adaptarse al nuevo escenario. Eso obligará a mover algunas fichas, lo que ya ha propiciado el pronunciamiento de algunos dirigentes.«Haré todo lo posible para que Sáenz de Santamaría no sea portavoz parlamentaria», aseguró ayer el ex ministro Margallo, sin que ni Rajoy ni nadie de su dirección haya expresado en público que esa posibilidad esté sobre la mesa. A ello se suma la decisión del Grupo Popular en el Senado de pedir la ampliación del plazo de enmiendas en la tramitación de los Presupuestos. Los populares están en su derecho de modificar las cuentas. Primero porque el rumbo económico del gabinete de Sánchez sigue siendo una incógnita. Y segundo, porque estas cuentas responden a un acuerdo de estabilidad que el PNV rompió de forma unilateral respaldando la moción de Sánchez. Una cosa es que el PP no deba olvidar la responsabilidad que se le reclama a un partido de Gobierno -y por tanto ha de desplegar una oposición tan firme como responsable- y otra es perder la oportunidad de enmendar un peaje insolidario y excesivo al nacionalismo vasco una vez que éste ha consumado su desleal maniobra. Los pactos rotos no obligan.En todo caso, lo importante ahora para el PP es trazar una estrategia que le permita labrar una eficaz oposición y, al mismo tiempo, facilitar la renovación de sus órganos de dirección. El Comité Ejecutivo Nacional de hoy debería fijar la hoja de ruta para este objetivo, que se materializaría en la convocatoria de un congreso extraordinario y en un proceso de primarias. Nadie entendería a estas alturas que el sucesor de Rajoy -en el caso de que el ex presidente no quiera continuar en primera línea- fuera elegido por un método no participativo, y de ahí que los populares incorporaran en su día en sus estatutos un mecanismo de votación a doble vuelta entre los afiliados. Todo ello debería ir acompañado de la renovación de sus engranajes internos, haciéndolos más eficaces a la hora de combatir las prácticas irregulares, y de un fortalecimiento ideológico que le permita superar la anemia política actual.

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