DURANTE LA CRISIS….LOS SALARIOS HAN PERDIDO CASI UN 10% DE PODER ADQUISITIVO

Manuel V. Gómez

Los sueldos han sufrido más la crisis de lo que mostraban hasta ahora las estadísticas salariales. el índice del precio de trabajo  (IPT) creado por el Ine este año y divulgado por primera vez muestra que entre 2008 y 2014 los salarios han perdido un 0,7% de terreno; en el mismo periodo los precios han subido un 8,5%. eso supone una pérdida de poder adquisitivo del 9,2%, que llegó a ser superior al 10% en lo peor de la crisis, hasta 2013. La bajada de precios de 2014 y la subida de sueldos de ese año han aminorado algo el impacto.

 El Ine confirma lo que lleva años en la calle: el retroceso de los sueldos durante esta larga crisis es mucho más intenso de lo que reflejaban las cifras medias de las estadísticas de sueldo conocidas hasta ahora. Un buen ejemplo es el año 2.009. Ese año el mercado laboral se hundía a plomo (casi 1,2 millones de empleos destruidos) y la hora trabajada, en cambio, crecía un 4,1%. El IPT revela ahora que subía al 1,5%. La misma tónica se observa en 2012, año en que la segunda recesión estaba en pleno apogeo. La encuesta de estructura salarial decía entonces que el aumento medio de las remuneraciones era del 0,3%. ahora se ve que caían un 1,6%.

¿Por qué esa diferencia? El sueldo medio está influido por el efecto composición en el que tiene mucha importancia la estructura del mercado laboral, su distribución o el volumen de empleo.

El IPT, en cambio, es un índice que fija una base 100 en 2008. Además, al elaborarlo se toma una cesta de salarios (como sucede con el ipc) para depurar ese efecto composición. El resultado de la nueva estadística apuntala trabajos como el que difundió en 2014 el Banco de España en el que subrayaba que la devaluación salarial era mayor de la que se apreciaba inicialmente por ese efecto composición. También ha puesto énfasis en este fenómeno José Ignacio Pérez infante, economista especializado en el mercado laboral, quien recuerda que en sus cálculos el retroceso se situaba cerca al que se infieren de los nuevos datos.

ARGUMENTOS SINDICALES

Los sindicatos también vieron como sus argumentos de los últimos años salían reforzados. tanto CC.OO. como UGT subrayaron que se confirmaba que la devaluación salarial había sido mayor de lo que mostraban las cifras oficiales. Esto se conoce cuando las conversaciones para renovar el acuerdo con recomendaciones para la negociación colectiva de 2017 en las que ellos exigen una recuperación del terreno perdido. esto lleva a ambas centrales pedir un incremento entre el 1,8% y el 3%.

Descubrir que la devaluación salarial en la crisis ha superado lo observado hasta ahora no supone una gran sorpresa, sí que lo son algunos de los detalles. Tanto los empleados recién contratados, como los temporales y los jóvenes cobran bastante menos por hora trabajada. entre ellos está la evolución del precio del trabajo entre los recién contratados, los que tienen menos de un año de antigüedad, que habría crecido en 15,5 puntos de 2008 a 2014. En cambio ha bajado entre quienes lleva de uno a 20 años en la misma empresa.

EN LA POSCRISIS…

LOS SALARIOS EN ESPAÑA ESTÁN ESTANCADOS

La Comisión Europea detecta que entre 2012 y 2016 los sueldos en España se estancaron incluso cuando había ganancias en eficiencia. los salarios no crecen ni con mejoras de la productividad.

Según los economistas, lo deseable es que los sueldos aumenten en la misma medida que la productividad. De crecer por encima, el patrón no es sostenible y se acaba teniendo problemas de competitividad y, por tanto, de empleo. Sin embargo, según un estudio elaborado por la Comisión Europea, en España ha sucedido todo lo contrario: entre 2012 y 2016 no se han dado aumentos de salario ni siquiera allá donde había incrementos de la productividad. El mercado laboral español se ha ido al otro extremo pese a encadenar varios años de recuperación.

En su último informe sobre España publicado en marzo, los servicios técnicos de la Comisión hacen un estudio de la relación entre salarios y aumentos de productividad por sectores y regiones. Y concluyen que, entre 2012 y 2016, para un incremento de un 1% de la productividad real, los salarios en España solo crecieron de media un 0,06% en términos reales, esto es descontada la inflación.

Es decir, no han repuntado ni siquiera cuando había mejoras de la productividad. Y si se toma lo que ha sucedido con los costes salariales por hora en 2017, el resultado es que, una vez restada la inflación, el salario por hora trabajada en España ha caído cerca de un punto a pesar de sumar tres años consecutivos con crecimientos del 3%. Parece que la situación se está prolongando más allá de lo que sería normal. Estos datos son coherentes con el hecho de que el peso de los salarios en el PIB se esté reduciendo también durante la recuperación. En cualquier caso, la Comisión recuerda que la moderación salarial ha contribuido a la rápida caída del paro y recomienda seguir con ella para preservar la competitividad. El Banco de España también ha incidido en que los salarios deben evolucionar en función de la rentabilidad que obtenga cada empresa.

¿A qué puede deberse esta moderación o deriva salarial? Por un lado, los expertos y la propia Comisión señalan que el principal motivo es el elevado paro, que todavía presiona a la baja sobre los salarios. Antes, los sueldos se mostraban insensibles a los incrementos del desempleo. Ahora, no. Además, los nuevos ocupados entran con peores salarios y soportan todavía buena parte del ajuste.

Tal y como han apuntado el FMI y el Banco de España, se está creando mucho empleo en sectores con poca productividad y, por tanto, menores salarios. Y como argumentan el BCE y la Comisión, el subempleo también influye: aún hay muchas personas que trabajan menos horas de lo que querrían, lastrando las remuneraciones. Según Eurostat, España figura como el segundo país europeo con mayores cotas de subempleo.

Sin embargo, todo esto solo explica que los salarios no suban. Pero no explica que ni siquiera reaccionen a mejoras de la productividad. Ahí entran en juego otros factores. Antes de la crisis, los salarios no se alineaban con la productividad, y ahora sencillamente se podría estar recuperando esa productividad perdida.

Existe otra particularidad propia de España. Según destaca la Comisión, la temporalidad en la economía española es excesiva, y “no se puede explicar por una estructura diferente”. En su opinión, “la segmentación entre fijos y temporales sigue siendo un rasgo clave del mercado laboral español. La proporción de temporales es unos 10 puntos más alta que en la UE, y solo una fracción muy pequeña de esa diferencia se puede atribuir a un peso más elevado de sectores donde el uso de eventuales es más intenso”. La temporalidad en España es mayor en todos los sectores, no solo en agricultura, turismo o construcción, dice. En general, los expertos sostienen que esa temporalidad frustra el proceso por el cual un trabajador va ganando productividad en la empresa hasta conseguir una promoción salarial o cambiar a otra empresa con un sueldo mayor.

En sus previsiones de otoño, la Comisión defendía que la baja inflación puede haber ayudado a contener las demandas salariales en toda Europa. De hecho, el Ejecutivo comunitario recalca en el informe sobre España que entre 2015 y 2016 se han dado ganancias de poder adquisitivo gracias a la inflación negativa.

En otoño, la Comisión hacía especial hincapié, por otra parte, en que todavía está muy presente la memoria de la crisis, lo que hace que los sindicatos se centren más en otras reivindicaciones. Es más, Bruselas subrayaba el papel que está desempeñando en todos los países la amenaza de deslocalizaciones en la formación de salarios.

Otro razonamiento esgrimido con frecuencia durante la crisis es que las empresas estaban muy endeudadas y necesitaban obtener un margen extra para bajar su deuda en un contexto de restricción financiera. A veces también se apunta que costó mucho reducir los costes salariales durante la recesión, y por eso ahora los empresarios se muestran más reacios a elevarlos.

EL PAPEL DE LA REFORMA LABORAL

Respecto al papel que ha tenido la reforma laboral, un documento del Banco de España sugería que podría haber acelerado el proceso de devaluación salarial, pero que este se iba a producir de todas formas dada la pérdida de competitividad y el elevado paro. Por su parte, la Comisión alaba las reformas realizadas en el mercado de trabajo porque han contribuido a la recuperación de los últimos cuatro años. Y afirma que el ajuste salarial se aceleró tras la reforma de 2012.

En su último informe trimestral, la entidad que preside Luis Linde prevé que los salarios empiecen a reaccionar a la “reducción del grado de holgura”. O lo que es lo mismo, que haya menos trabajadores disponibles con la cualificación suficiente, lo que debería hacer que repunten más las retribuciones. Si bien el organismo admite que “esta hipótesis podría no materializarse”. La Comisión espera que los sueldos empiecen subir gradualmente en 2018 y 2019, después de haber estado contenidos en 2017. Sin embargo, España seguirá ganando competitividad porque se elevarán menos que en el resto de Europa.

 

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